Sticky Toffee Pudding: el postre británico que conquista a todos
- lucyl
- 23 feb
- 2 Min. de lectura

Puede que no tenga el nombre más glamuroso del mundo, pero cuidado: el Sticky Toffee Pudding es uno de esos postres que te cambian el día. Húmedo, dulce, cálido y absolutamente reconfortante, es un clásico del recetario británico que merece toda tu atención (y un hueco en tu estómago).
¿Qué es el Sticky Toffee Pudding?
Pese a lo que su nombre pueda sugerir, no es un pudin en el sentido español de la palabra. Se trata de un bizcocho húmedo hecho con dátiles troceados, azúcar moreno y mantequilla, bañado generosamente en una salsa de caramelo toffee caliente y normalmente servido con una bola de helado de vainilla o crema inglesa (custard).
La combinación de lo esponjoso con lo untuoso, lo caliente con lo frío, y ese sabor profundo a caramelo y frutos secos… es simplemente adictiva.
Un poco de historia
Aunque parece tener siglos de antigüedad, el Sticky Toffee Pudding es un invento relativamente moderno. Se popularizó en los años 70 en el Lake District, en el norte de Inglaterra, y desde entonces ha ido ganando fama hasta convertirse en uno de los postres más queridos del país.
Muchos pubs lo incluyen en su carta como una especie de homenaje a lo tradicional, y los chefs modernos lo reinventan constantemente con nuevos toques: nueces, whisky, dátiles Medjool, o incluso sal marina.
Aquí te recomendamos algunos lugares famosos por hacerlo con mucho mimo, para disfrutar en un ambiente deluxe:
Rules (Covent Garden) – el restaurante más antiguo de Londres. Su versión es legendaria.
Dean Street Townhouse (Soho) – acogedor, elegante y con un pudding que reconcilia con la vida.
The Ivy (varias ubicaciones) – un clásico con un punto más gourmet, perfecto para una cena especial.



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